Prensa histórica



Artículo de prensa, agosto de 1956: Los crímenes de Zumenta.





SANTIAGO DE LA ESPADA (JAÉN)


      LA GUARDIA CIVIL BUSCA AL AUTOR DEL DOBLE CRIMEN COMETIDO EN SANTIAGO DE LA ESPADA.

   Mi abuela Fortunata, que ya vivía en mi casa desde mucho antes de yo nacer, solía contar algunas historias y sucesos ocurridos en Santiago de la Espada (Jaén), su pueblo natal.
   Una de esas historias, quizá una de las que más me llamó siempre la atención, fue la muerte del gran amigo de mi abuelo Agustín, Don Lucas Martínez, médico de Santiago, y de su hijo, asesinados por otro vecino del pueblo. Don Lucas tenía una relación de especial amistad con mi abuelo hasta el punto de que sabiendo que le quedaba poco tiempo de vida, le nombró tutor de sus cuatro hijos, entre ellos mi madre, que ninguno alcanzaba los 15 años de edad. La muerte de mi abuelo Agustín, en otro artículo hablaré de él, a los 41 años de edad fue un duro golpe para mi abuela que quedaba viuda con cuatro hijos y para la que Don Lucas debió de ser una persona a la que recurrir en momentos de dificultades, por lo que su muerte, y de aquella trágica manera, también resultó un duro golpe para la familia, según relataba con tristeza mi abuela.
   Como yo no seré capaz de relatarlo con la misma precisión con la que lo hizo la prensa del momento, a continuación hago referencia y transcribo varios artículos de la prensa de la zona de aquellos días.


      En el diario PUEBLO de Madrid, del jueves 23 de agosto de 1956, en su página 16 en la sección de SUCESOS, dice así:

   Doble homicidio en una finca de Jaén

   Las víctimas son un médico y ganadero y su hijo

   ORCERA (JAÉN), 23.- Se han recibido noticias de que en la finca "Zumeta", situada en Santiago de la Espada, se ha cometido un doble homicidio. Las víctimas son don Lucas Martínez Cruz, médico y ganadero de reses bravas, y su hijo Ángel, de diecinueve años. No se conocen hasta el momento detalles del suceso. El presunto autor, P. R. D., ha desaparecido, y la Guardia Civil efectúa las gestiones pertinentes para su detención.
   El Juzgado de instrucción de Orcera se ha desplazado a Santiago de la Espada. (Cifra.)


      En el diario Imperio. Diario de F.E.T. y de las J.O.N.S. de Zamora en fecha del viernes 24 de agosto de 1956, en su página 5 en su sección de sucesos, encontramos la misma noticia con ciertas diferencias en sus datos que dice así:


SANGRIENTO SUCESO EN JAÉN

   Santiago de la Espada (Jaén), 23.- Se conocen algunos detalles del sangriento suceso en el que han perdido la vida don Lucas Martínez Cruz, ganadero de reses bravas y médico del pueblo, y su hijo mayor, Antonio de 19 años. En la finca "Zumeta", distante trescientos metros del pueblo, se personó don P. Rodríguez Delgado, exalcalde, abogado y propietario, de 46 años de edad, y sin mediar palabra empuñó una pistola de calibre nueve largo y disparó primero contra Antonio, que murió en el acto: y a continuación contra el señor Martínez Cruz que cayó mortalmente herido. El agresor se dio a la fuga. Inmediatamente fué llevado el señor Martínez Cruz a Puebla de Don Fadrique para recibir asistencia médica, pero falleció minutos después de entrar en el establecimiento benéfico.

   Se desconocen las causas que hayan podido motivar la agresión, pues entre agresor y agredidos había amistad, eran amigos íntimos y se veían frecuentemente. La Guardia Civil persigue al agresor.- Cifra.

   
    En el diario PUEBLO de Madrid del viernes 24 de agosto de 1956, en su página 15 y sección de sucesos, nos encontramos la misma noticia con algo más de información aunque no más relevante, que dice así.

   SUCESOS

   Por la Sierra del Segura (claramente se refiere a la Sierra de Segura), a la captura del asesino de Santiago de la Espada.

     ORCERA (Jaén), 24 (15).

   Pese al interés puesto en la busca de Don P. Rodríguez Delgado, autor del doble crimen perpetrado en Santiago de la Espada, no se ha conseguido encontrarle aún. Ha sido movilizada la Guardia Civil de toda la comarca, pero se cree resultará laboriosa su captura por lo sencillo que es hallar un escondrijo en la abrupta montaña de la Sierra de Segura.

   En principio se creyó que había ido a entregarse a alguna población cercana- Pero no ha sido así.

   De momento, nadie acierta a explicar lo ocurrido.

   Don P. Rodríguez era una de las personas de más relieve social en Santiago de la Espada. Abogado, aunque sin ejercer, y de excelente posición económica, permanecía soltero, viviendo con su madre de unos noventa años de edad.

   En cuanto a las víctimas, don Lucas Martínez Cruz, de cincuenta y nueve años, era médico desde hace muchos años de la citada localidad y propietario de una ganadería de toros de lidia.

   Su hijo. Ernesto Ángel Martínez Algar, de dieciocho años, había terminado  en junio último el curso preuniversitario, y se inclinaba a estudiar Veterinaria, aunque el padre prefería Medicina o Farmacia.

   Nadie sabe si entre alguno de éstos y el primero surgió días pasados algún incidente de gravedad, pero es de suponer que así fuera.

   El trágico suceso ocurrió del siguiente modo: don Lucas Martínez y su hijo se hallaban en una finca que poseían en Zumeta, a un kilómetro de Santiago de la Espada, cuando unas muchachas familiares del propietario de un molino maquilero próximo pasaron por allí y les pidieron unas peras de la huerta, y cuando padre e hijo las derribaban a pedradas, se presentó don P. Rodríguez y sin mediar palabra alguna, disparó por la espalda contra don Lucas Martínez, penetrándole la bala por la región renal.

   Seguidamente hizo dos disparos más, a quemarropa, sobre Ernesto Ángel, que cayó al suelo y murió instantáneamente.

   Las jóvenes huyeron horrorizadas. Don Lucas Martínez se levantó, pero perseguido por el agresor, cayó a los pocos metros. Momentos después hacía acto de presencia en el lugar del suceso la Guardia Civil y el otro médico de la población e intentaron trasladar al herido al hospital de Murcia, pero hubo de regresar el coche en que era conducido a los pocos kilómetros porque se advertía que don Lucas agonizaba. Murió a las dos horas y media de producirse la agresión.

   Una prueba más de la fidelidad animal se ha registrado en este suceso. Junto a las víctimas había un caballo de su propiedad que el joven había Ernesto había llevado para que su padre regresara a casa. Después de caer ambos al suelo, el agresor intentó montar en él para emprender la huida, pero hubo de desistir porque el animal se negó a andar, encabritándose, y más tarde, hasta que no se levantó a las víctimas, no pudo retirarse al caballo de aquel lugar.

   El entierro de don Lucas y de su hijo ha constituido una gran manifestación de duelo, al que se asoció todo el vecindario. (Cifra.)


   Transcripciones de los diarios: Agustín Castro Martínez.-

   

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